Grupo Al borde

VOLVIO A TRIUNFAR EL INDIVIDUALISMO

Lunes 9 de diciembre de 2013


VOLVIÓ A TRIUNFAR EL INDIVIDUALISMO.
En varias oportunidades publicamos reflexiones acerca de las catástrofes naturales y las catástrofes organizadas. De cómo los pobres sufrimos las consecuencias de los desastres naturales mucho más que quienes no lo son. Bastaría recurrir a los archivos para decir, casi siempre, lo mismo. Sabemos de sobra lo que son las empresas monopólicas y el daño que hacen, máxime cuando se trata de un servicio tan esencial como la electricidad. Con la tormenta sufrida el pasado lunes 2 de diciembre no podía ser de otra manera. En algún rincón de nuestro corazoncito guardamos la esperanza engañosa de que fuera diferente. "Suprimimos la incredulidad" y nos pensamos libres de estos avatares del despotismo mercantilista. Pero no.
Las empresas cumplen con su destino; los gobiernos su profecía autocumplida; los poderes comunican la cocción de su propia salsa y los damnificados somos derrotados por nuestro individualismo.
Las empresas de electricidad perpetran los arreglos, a los destrozos causados por el temporal, con la misma cantidad de recursos y personal con que reparan los problemas ordinarios de la red. Sin contar que todo el cableado está hecho con el sistema más barato y el más peligroso, ocupando el espacio aéreo. O sea hacen los suyo: obtener la mayor rentabilidad con el menor gasto, a costa de los que menos tienen, claro.
Los gobiernos, municipales, provinciales, nacionales e intergalácticos, miran para otro lado. No proveyeron de agua potable (en la mayoría de nuestras viviendas si no tenemos electricidad no contamos con agua, porque la extracción se realiza con bombeo propio de cada casa). No tomaron acciones legales o punitivas contra el monopolio del servicio eléctrico (¿o es que acaso están sólo contra algunos monopolios?). No tuvieron plan de emergencia. "Por fortuna no murieron más personas ni hubo más accidentes de los que sucedieron". Y de haber sido diferente... ¿Con cuántas ambulancia cuenta el servicio de salud? ¿Con cuántas camas cuentas los dos hospitales de nuestro distrito para atender a los damnificados? O, como en nuestro distrito, llegaron al colmo de pasar pidiendo a los vecinos que recogiéramos los árboles caídos. De más está decir que hubo escuelas sin clases hasta que se reestableció la electricidad.
En los medios de comunicación (gubernamentales y opositores) el problema formó una capa más de noticias y crónicas acerca de lo cruento o sanguinario de algún que otro saqueo, acto delictivo o piquete. Hablaron todo el tiempo del “discurso de los discursos”. Si Lanata o TN decía esto, si Wirtz con 6, 7 y 8 con su tropa decían lo otro. El pueblo ausente. Ninguno cuestionó la red de negociados que este sistema dispone. Con empresas monopólicas que "se la llevan en pala" a un costo mínimo. La de electricidad, la de telefonía y la de cable audiovisual (entre otras). Con instalaciones totalmente precarias, de cableados y postes que demuestran su debilidad cada vez que sucede algún meteoro. Red que no están dispuestas a mejorar salvo que los usuarios o el estado (financiado por los usuarios) paguemos su costo. Con poblaciones enteras sin servicio de agua potable ni cloacas.
Los damnificados, nosotros, vencidos por el individualismo. Algunos festejando cuando "volvía la luz", que le permitirá contemplar su "patio de objetos". Otros haciendo piquetes "a la carta", en la puerta de nuestra casa o en la esquina, impidiendo que otros, como nosotros, volvieran a sus casas. Los adinerados comprando generadores. Los "boca de ganso" haciéndose eco de los pánfilos repitiendo: "vienen del fondo a saquear"; "los negros están muy locos, mataron al chino con negocio y todo". Los negros del fondo recurriendo a amigos o familiares para bañarse o conservar algún alimento en sus heladeras. Los que perdieron su auto escondiéndolo para que la aseguradora se digne a pagarle (otro grupo de “señores” que se llenan de guita con los aportes de los asegurados y a la hora de pagar cierran la ventanilla). Todos creyendo que podemos salvarnos solos. Claro que no existió salvación alguna. En estos siete días, con sus mil noches, aprendimos.
Aprendimos que estamos mirando nuestro ombligo. Aprendimos que para no vivir en la oscuridad, que nos proponen los monopolios del poder, de los servicios públicos y de la comunicación tenemos que juntarnos. Eso es lo que hacemos en Al Borde. No hablamos "del otro", somos el otro y hablamos de nosotros. Porque lo que se destruyó, con la dictadura y que en la democracia se terminó de aniquilar, son las instituciones de la gente: los clubes, las sociedades de fomento, las cooperadoras, las organizaciones políticas, las sindicales… La democracia del "che pibe vení y votá", nos recluyó en nuestras casas, comprando en cuotas nuestro destino y creyendo que decidimos, cada dos años. Los lugares donde juntarse, proponer, decidir y hacer fueron vaciándose. Los lugares donde militar. Los lugares desde donde organizar un reclamo que sea consistente y que, por ejemplo, pueda hacer un piquete en las puertas de Edesur para que restituya el servicio. O en las oficinas del estado para que actúe en favor del pueblo y contra las empresas expoliadoras. Los lugares donde quienes tenemos "la fortuna" de contar con electricidad, podamos juntarnos con otros diferentes, sean “negros del fondo”, desocupados, con empleo o comerciantes, para ejercer nuestros derechos. Las organizaciones del pueblo son las desaparecidas de la dictadura y de la democracia. Desde luego se trata de una generalización porque existen las excepciones. Existen organizaciones del pueblo, pero son tan pocas que no alcanzan.
Por eso nos interesa reflexionar con nuestros amigos y allegados. Porque tenemos que multiplicarlas. Para que no triunfe el individualismo, que es el aspecto más cruel del capitalismo. Para no seguir perjudicándonos, tenemos que movernos. Tenemos que incomodarnos. Tenemos que juntarnos. Podemos hacerlo. Si no escuchamos los cantos de sirena de los millonarios (los pro, los renovadores, los místicos, los K y todos los postulantes a conducirnos). Si confiamos en nuestras fuerzas, en las del vecino o en la del compañero de trabajo. No estamos condenados a rezar para que la naturaleza nos sea favorable. Podemos ser protagonistas de nuestro destino.
NOTA: Al momento de esta publicación aún siguen barrios sin servicio eléctrico.

Portada del sitio | Contacto | Mapa del sitio | Espacio privado | Estadísticas de visitas | visitas: 372459

Sitio desarrollado con SPIP 1.9.2a + ALTERNATIVES

     RSS es RSSMÁS DE NOSOTROS... RSSCOMPOSICIONES   ?

Creative Commons License